USO DE ANILLOS Y ESMALTE DE UÑAS: FÓMITE PELIGROSO EN EL PERSONAL DE SALUD.
Yaridis MarcanoLcda. EnfermeríaEsp. Cuidados Intensivos Pediátricos
Maestrante Gerencia y Salud Pública
Como bien es sabido un fómite es cualquier objeto carente de vida o sustancia que, si se contamina con algún patógeno viable, tal como bacterias, virus, hongos o parásitos, es capaz de transferir dicho patógeno de un individuo a otro, y es precisamente de esta definición de donde nos nace la interrogante:
¿Los anillos
y esmalte de uñas en el personal de salud son realmente focos transmisores de
enfermedades?
¿Seguimos haciendo lo mismo?
Como gerentes de salud tenemos tanto para hacer, que invertir el tiempo en las medidas de eficacia comprobada, sería un mejor camino y esto es debido a que no se encuentran evidencia científica actualizada y comprobada y quizás esto suceda debido a que los estudios no poseen el mismo rigor científico que otros estudios o quizás porque no se publicaron con protocolos y evidencias bien establecidas para que futuros investigadores puedan repetir y multiplicar los resultados; arrojando resultados poco concluyentes y quizás un poco contradictorios.
Es en base a lo antes descrito es
que hace que estas indicaciones no sean tomadas seriamente por los
profesionales de la salud, especialmente por las mujeres.
Por otra parte, la mayoría de los
estudios encontrados están realizados en personal de cirugía, tal vez porque es
más fácil y controlable la elección de la muestra, pero…
¿Qué sucede en las áreas clínicas?
Algunas de las evidencias encontradas nos reflejan lo siguiente: En primera instancia tenemos La revista de cirugía veterinaria (2017), los cuales quisieron determinar la influencia del esmalte de las uñas y otras características, en el conteo microbiano de los dedos de las manos del personal de cirugía. El estudio fue controlado, randomizado. Los resultados mostraron que el conteo total de bacterias, Staphylococcus, otros organismos Gram-positivo y Gram-negativo, fueron similares cuando las uñas estaban con esmalte y sin esmalte. La única diferencia se presentó cuando las uñas tenían más de 2 mm de largo.
Así mismo se destaca el artículo
sobre control de infecciones y epidemiologia hospitalaria de Jones S,(2007), donde estudiaron el uso de
anillos con 3 variedades de higiene de manos. Participaron 20 voluntarios
en cada grupo, donde cada participante tenía colocado un anillo en una mano y
en la otra no. Las manos se cultivaron antes y después del lavado con la técnica
del “jugo de guante”. Los 3 métodos de higiene de manos fueron: fricción
con solución acuosa de alcohol, fricción con Gluconato de Clorhexidina en
alcohol, y lavado con agua y Iodopovidona. Los resultados mostraron que no hubo
diferencias significativas en el número de bacterias entre las manos con y las
manos sin anillos para los grupos que usaron alcohol o loción de
alcohol-Clorhexidina. Sin embargo, para el grupo de Povidona Yodada, el número
de bacterias en las manos con anillos fue mayor que el número en las manos sin
anillos (p <0,05). Las manos de los participantes que utilizaron lavado sin
agua, con lociones de alcohol – Clorhexidina obtuvieron el recuento bacteriano
más bajo, independientemente de la presencia de anillos (p <0,01). La
presencia de anillos no afectó negativamente la efectividad de los desinfectantes
para manos a base de alcohol
Así mismo, la agencia canadiense de
medicamentos y tecnología en salud (CADTH), en abril de 2018 condujo una
revisión de la literatura sobre 275 estudios en los últimos 5 años para
determinar si existe el riesgo de transmisión de infecciones por las manos de
los trabajadores de la salud que usan joyas y esmalte para uñas.
Luego de las exclusiones de los
estudios que no se consideraron de buen diseño, permanecieron 5 reportes: 2 revisiones
sistemáticas y 3 guías; concluyendo que
no existe fuerte evidencia en los estudios publicados en la literatura.
Mientras algunos destacan que no es importante para la transmisión de
infecciones, usar anillos, pulseras y esmalte para uñas, sin embargo hacen
referencia que no se debe usar ninguna otra joya de mano que no sea un
anillo de bodas para el cuidado del paciente, y que las uñas deben ser
naturales y cortas. Si se usa esmalte de uñas, agregaron, no debe estar dañado.
¡Sin duda alguna!
Después de revisar tantos artículos y páginas científicas y observando que los reflejado no es concluyente a ciencia cierta, considero que lo más viable es dedicar tiempo y esfuerzo a enseñar los 5 momentos de lavado de manos con agua y jabón y soluciones alcohólicas recomendados por la OMS, los cuales son: antes de tocar al paciente, antes de realizar una tarea de limpia o aséptica, después del riesgo de exposición a líquidos corporales, después de tocar al paciente, y después del contacto con el entorno del paciente, midiendo el cumplimiento, realizando retroalimentación al personal de salud sobre el grado de cumplimiento y sobre las tasas de colonización e infección y de esta manera incentivar al personal de Salud a realizar más estudios y de mejor calidad metodológica para resolver estas interrogantes. Tal vez sea real que los anillos y el esmalte no tengan tanta importancia en la transmisión, pero para conocer esta respuesta, hay que ser protagonista.
Por ahora, cualquier conducta que pueda
potencialmente disminuir la efectividad de la higiene de manos debiera
evitarse, más aún cuando son prácticas sencillas de instaurar.
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