Envenenamiento por animales Ponzoñosos LICENCIADA BARBARA BORRO
Los envenenamientos por mordeduras de animales ponzoñosos constituyen un serio problema de salud pública en América Latina. Las secuelas y discapacidades provocadas sobre todo por los envenenamientos por mordeduras de serpientes, además de representar un problema de salud, tienen implicaciones sociales y económicas, por la pérdida de condiciones laborales para los pacientes afectados.
Los accidentes por animales ponzoñosos son producidos por
la exposición (mordedura) a reptiles, que al inocular
sus toxinas en el organismo provocan una serie de alteraciones fisiopatológicas
que dan lugar a signos y síntomas, íntimamente relacionados con el género del
animal agresor.
La vigilancia epidemiológica nacional incluye en este
apartado el efecto tóxico del contacto con animales venenosos (excepto veneno
de escorpión); contacto traumático con arañas venenosas, avispas, avispones,
abejas y otros animales venenosos especificados. Sin embargo la diversidad
biológica del país puede dar variedad y novedad en la notificación de estas
intoxicaciones.
El veneno, es un conjunto de sustancias tóxicas de
naturaleza proteica compleja y difícil de aislar. Las propiedades biológicas y
farmacológicas de estas sustancias tóxicas son muy variables entre géneros,
entre animales del mismo género pero de diferente nicho ecológico, entre
animales de diferente edad y algunas veces entre animales de la misma especie
lo que debe tomarse en cuenta para la producción de los sueros antivenenoso. Cada
familia, género o especie animal en su veneno tiene uno o más grupos de
sustancias tóxicas en proporciones diferentes, formando así las características
propias que son responsables por los síntomas clínicos observados.
Asimismo es importante conocer las acciones
fisiopatológicas de los venenos para caracterizar la sintomatología que se
observa en las personas que sufren los accidentes por animales ponzoñosos y
también orientar el diagnóstico diferencial.
Según esas acciones fisiopatológicas, los venenos pueden clasificarse
en cinco grupos: Proteolíticos, coagulantes, hemorrágicos, neurotóxicos y
mionecróticos.
En la mayoría de los casos los venenos van penetrando
lentamente en la circulación por vía linfática y de esta manera cada uno de sus
componentes tóxicos provoca los síntomas característicos propios de cada grupo.
La absorción de los venenos coagulantes y proteolíticos son más lentos,
mientras que los venenos neurotóxicos y hemolíticos más rápidos.
Signos y síntomas por mordeduras de serpientes:
Accidente
botrópico
En Venezuela aproximadamente el 80% de los accidentes
ofídicos son causados por serpientes de los géneros Bothrops, Bothriechis,
Bothriopsis y Porthidium. La distribución geográfica es amplia en nuestro
territorio; predominan como zonas endémicas, áreas tropicales y subtropicales,
principalmente aquellas representadas por bosques húmedos del piso tropical y
subtropical, piedemontes, márgenes de ríos y quebradas. Son serpientes
agresivas que en muchas ocasiones pueden provocar accidentes graves
Las manifestaciones clínicas de 1 a 3 horas después de la
mordedura se caracterizan por dolor local intenso con edema firme que va
aumentando progresivamente, luego eritema con manchas rosáceas o cianóticas. En
las primeras horas existe disminución de la presión arterial y una baja considerable
de fibrinógeno circulante cuando existe mayor cantidad de veneno inoculado,
presentándose además, equimosis, linfangitis, flictenas y al cabo de unos días
o semanas aparece casi siempre fenómenos de necrosis superficial o profunda del
miembro o zona afectada, llegando en algunos casos a la necrosis total. Puede
haber también epistaxis, gingivorragia, hematuria, melena, hematemesis,
hemoptisis y sangrado en otros órganos.
Tratamiento
Consiste, además de las medidas generales, en la
utilización del antiveneno a dosis adecuadas y por vía intravenosa. En este
sentido, la correcta identificación de los signos y síntomas, orienta la
terapéutica.
El control de la eficacia de la neutralización del
veneno, se puede efectuar indirectamente, por pruebas de laboratorio:
Tiempo parcial
de tromboplastina (PTT). Tiempo de
protrombina (PT).
Tiempo d
coagulación (TC). Fibrinógeno.
Accidente
lachésico
El número de accidentes provocados por serpientes del género Lachesis en nuestro país, es prácticamente desconocido. Al igual que en otros países como Costa Rica, Colombia y Brasil, donde la incidencia es bastante baja.
En Venezuela, solo se ha descrito una especie: la
Lachesis muta muta, llamada comúnmente Cuaima concha de piña. Se trata de una especie de gran porte (hasta 3.5 metros de longitud) la cual,
se encuentra desde el nivel del mar hasta los 1.800 metros de altura. Su
distribución geográfica está restringida, a las selvas de oriente y sur de los
pisos tropical y subtropical de nuestro país.
Las bases para establecer el diagnóstico del accidente lachésico, están en el conocimiento de los efectos fisiopatológicos provocados por la acción de este veneno. Se describe un síndrome localizado y otro sistémico. A nivel local, el cuadro clínico es poco diferenciable de aquel provocado por serpientes del género Bothrops, Bothriechis, Bothriopsis y Porthidium: dolor, edema, equímosis, flictenas y necrosis; sin embargo, por la cantidad de veneno inyectado, si la evolución es larga, tienden a ser más graves y extensas. A nivel sistémico, las alteraciones hematológicas, gastrointestinales, cardiocirculatorias y neurológicas, dominan el cuadro clínico estableciendo el diagnóstico diferencial con los accidentes bothrópico, bothriéchicos, bothrópsicos y porthídicos. Los trastornos de la coagulación se deben al consumo de fibrinógeno y disminución de la protrombina provocando incoagulabilidad sanguínea.
Tratamiento
La terapéutica debe ser dirigida a la pronta neutralización del veneno circulante; corrección de la hipovolemia, la hipotensión arterial, la bradicardia y los cólicos abdominales, en este sentido, la administración de suero anti-lachésico para neutralizar entre 150-300 mg de veneno. De persistir la hipotensión arterial, una vez corregidas las pérdidas hidroelectrolíticas, se indicará Dopamina a dosis de 2-5?g/kg-peso por minuto por vía intravenosa. A dosis menores (1-3 g/kg/peso por minuto), se consigue un efecto vasodilatador selectivo sobre las arteriolas renales y mesentéricas por estimulación de los receptores dopaminérgicos mejorando el flujo sanguíneo renal y la diuresis. Al diluir 500 mg de Dopamina en 250 ml de solución, obtenemos una concentración de 500.000 µg/ 250 ml, de solución. La administración se hace con microgotero. La tasa de infusión es como sigue: microgotas por minutos = ml por hora; 60 microgotas = 1 ml por minuto. Por ejemplo, si deseamos administrar Dopamina a dosis de 5m g/kg. por minuto, a un paciente de 75 kg. de peso, se plantea el problema como sigue:
Peso del
paciente: 75 Kg. La dosis deseada es de 5 µg/Kg. Se multiplica la dosis deseada
por el peso del paciente para saber la dosis total: 75 x 5= 375 µg. Entonces si
500.000 µg están contenidos en 250 ml, ¿cuántos ml contendrán 375 µg?. La
incógnita "X" es la cantidad de ml requeridos, esta es de 0,18 ml.
Siendo los 0,18
ml la dosis que hay que administrar, se quiere saber a cuantas gotas por min
equivale dicha cantidad. Entonces si 1 ml son 60 microgotas cuantas microgotas
son 0,18 ml?, la incógnita "X" es igual a 10,8 (11) microgotas por
min.
Accidente Micrúrico
Aproximadamente el 0,5% de los accidentes ofídicos en Venezuela son provocados por Micrurus o serpientes de coral.
Estos ofidios generalmente son de cuerpo y cabeza
bastante pequeños, lo cual sumado a su condición de proteroglifas hacen difícil
el envenenamiento. En nuestro país, son once las especies de corales conocidas
de las cuales, el Micrurus isozonus y el Micrurus dissoleucus son las más
comúnmente relacionadas con el accidente.
Estas serpientes son de hábitos diurnos y vespertinos, su
distribución es amplia en el territorio nacional, pudiéndose encontrar desde el
nivel del mar hasta los 2.500 mts. de altitud.
En la zona de la mordedura generalmente existe solamente
leve ardor o dolor, acompañado de sensación hipoestésica. En ocasiones aparece
escaso edema circunscrito al área de la mordedura. A los pocos minutos pueden
aparecer mareos, cefalea y estado nauseoso, insinuándose el compromiso
sensitivo-motor que abarca el miembro afectado para luego generalizarse a los
nervios craneanos, sobre todo los pares V, IX y X, configurando una facies
neurotóxica típica.
En el examen físico se comprueban trastornos de la
deglución (parálisis velopalatina), disartria, crisis de sofocación, parálisis
de los músculos respiratorios, crisis hipotensora y parálisis flácida de los
miembros. La presencia de midriasis progresiva constituye un signo de mal pronóstico.
Estos accidentes, se clasificarán como asintomáticos en
caso de ausencia de signos y síntomas de envenenamiento o en su defecto, como
graves por la gran incidencia de la parálisis respiratoria de rápido
desarrollo, observada en pacientes con evidencia clínica de envenenamiento. Algunos
accidentes por Micrurus pueden cursar con la elevación de las enzimas
musculares (CPK, DHL) lo cual, indica lesión de la musculatura esquelética
(Rabdomiólisis).
La muerte puede producirse entre tres y cuatro horas. Los
accidentes que curan no dejan habitualmente secuelas reconocibles.
La identificación de los ejemplares, se hace por sus
anillos de color rojo, blanco amarillento y negro que cruzan el contorno del
cuerpo. La presencia, de colmillos menores, no retráctiles, rígidamente
implantados en el maxilar superior. NO poseen foseta termorreceptora.
Tratamiento
En la ocasión de iniciar un plan terapéutico en el caso
de un accidente por Micrurus, el clínico debe tener presente que las
neurotoxinas de las corales suramericanas presentan en algunos casos una acción
presináptica y en otros una acción post-sináptica o la combinación de ambas. En
este sentido, el uso de anticolinesterásicos revierte el bloqueo mioneural
provocado por la toxina de acción post-sináptica. Evaluado el caso, se
aplicarán dosis suficientes de suero antimicrúrico para neutralizar 30mg de
veneno. Posteriormente, ante la posibilidad de que el cuadro clínico responda o
no al uso de anticolinesterásicos, se puede indicar la administración de Clorhidrato
de edrofonio a dosis de 10 mg intravenosa. Los efectos de este fármaco se
manifiestan en forma inmediata, siempre y cuando la parálisis muscular sea a
expensas de una neurotoxina post-sináptica. De ser así, se debe iniciar
inmediatamente la terapéutica con anticolinesterásicos bajo el siguiente
esquema:
Previo a la
administración de neostigmina, debemos siempre usar 0,5 mg de Sulfato de
Atropina (1amp = 1ml/0,5mg) por vía intravenosa para obtener un aumento de la
frecuencia cardíaca en un orden de aproximadamente 20 latidos por minuto.
Neostigmina
(prostigmine: 1 ampolla – 0,5 mg): administrar una ampolla de 0,5 mg por vía
intravenosa con intervalos de 30 minutos entre cada administración.
Seguidamente, se continúa la administración de Neostigmina (0,5 mg), a intervalos progresivamente mayores conforme se obtenga una respuesta clínica. La recuperación total ocurre alrededor de las 24 horas después de iniciado el tratamiento. Se completa la terapéutica con medidas de sostén y soporte ventilatorio.
Accidente
crotálico
Se denomina así a la mordedura ocasionada por las
serpientes de la especie Crotalus durissus, el veneno de esta especie tiene
acción principalmente neurotóxica y mionecrótica.
Aproximadamente el 15% de los accidentes ofídicos, en Venezuela
corresponden a aquellos provocados por serpientes de cascabel (Crotalus). En
nuestro país, estos ofidios son encontrados frecuentemente en zonas geográficas
con bajo índice pluviométrico: regiones xerófilas del piso tropical, sabanas,
piedemontes de zonas secas, con temperaturas medias anuales de 28 grados y baja
humedad atmosférica.
Son especies poco agresivas, que al ser sorprendidas o
molestadas, denotan su presencia con un ruido característico, emitido por un
apéndice córneo ubicado en la punta de la cola (cascabel). Cuando mudan la
piel, esta serpiente puede perder este apéndice, lo cual eventualmente, pudiera
provocar una confusión en el diagnóstico morfológico; siendo entonces
necesario, recurrir al estudio detallado de las alteraciones clínicas locales,
sistémicas y de laboratorio, para establecer el diagnóstico del accidente.
La letalidad del accidente crotálico sin tratamiento
específico oscila entre 65 y 72% de los casos, descendiendo a 12%, cuando es
tratado.
Este accidente se caracteriza porque en el caso de presentar dolor local, este es leve y desaparece rápidamente. Hay parestesias, mialgia generalizada, disnea progresiva, taquicardia, diplopía y obnubilación. Al cabo de unos 30 a 60 minutos se manifiesta la “Facies neurotóxica” que consiste en ptosis palpebral bilateral, con disminución de la agudeza visual, visión doble o confusa de las imágenes que puede llegar hasta la ceguera temporal. En casos graves, se puede presentar parálisis de los músculos respiratorios, comenzando por los músculos intercostales y diafragma, que deviene en un cuadro de asfixia, que puede llevar a la muerte. La parálisis de los músculos de la región velopalatina, deviene en las dificultades de la deglución. El veneno de Crotalus posee una actividad miotóxica, la cual se evidencia por el desarrollo de rabdomiólisis, lesionando la musculatura esquelética y liberando hacia el plasma, enzimas tales como: Creatinfosfokinasa (CPK), Deshidrogenasa láctica (DHL) y mioglobina. Esta alteración se manifiesta con dolores musculares generalizados y orinas oscuras, debidas a la presencia de mioglobina en este líquido biológico. Los hallazgos anatomopatológicos, de la biopsia muscular, están dados por la presencia de necrosis extensa del músculo, con homogenización, floculación y fragmentación del sarcoplasma. La elevación de la CPK y DHL, en ausencia de infarto al miocardio, o accidente cerebrovascular, confirman el diagnóstico de rabdomiólisis. El accidente crotálico, puede evolucionar a una insuficiencia renal aguda (IRA). Previa a esta situación, se describe una elevación de elementos nitrogenados, como urea y creatinina, así como elevación del potasio sérico; esto se origina por una necrosis tubular aguda hipercatabólica, la cual, puede por lo tanto ameritar una diálisis precoz.
Los trastornos hemorrágicos, se presentan en
aproximadamente el 45% de los pacientes, probablemente, casi imperceptibles en
los Crotalus, venezolanos, que en los norteamericanos; aunque con discretas
manifestaciones clínicas, donde es evidente la presencia de afibrinogenemia,
alargamiento del tiempo de coagulación (TC), tiempo parcial de tromboplastina
(PTT) y tiempo de protrombina (PT), lo cual indica la presencia de una fracción
hemorrágica, en el veneno de cascabeles nacionales.
Tratamiento
Se debe establecer en base a la clasificación inicial del
caso (asintomático, moderado o grave) y a la evolución del cuadro clínico. En
este sentido, el tratamiento de primera elección consiste en la administración
de suero anticrotálico o suero antiofídico polivalente
(Antibothrópico-anticrotálico), suficientes para neutralizar 150 mg de veneno
en casos moderados o 300 mg de veneno en casos graves.
Si se evidencian signos de rabdomiólisis, con mialgias
generalizadas, se indica el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES),
tales como el Diclofenac sódico, por vía parenteral, a dosis de 75 mg cada 12
horas. Si se presenta oliguria, a pesar de una correcta hidratación, el uso de
diuréticos osmóticos (Manitol al 18 ó 20%) a dosis de 2,4/Kg de peso, por vía
intravenosa, permite reducir la reabsorción tubular de mioglobina, además de
forzar la diuresis.
El accidente crotálico que cursa con insuficiencia
respiratoria aguda, requiere asistencia ventilatoria y control cardíaco. La
seroterapia adicional, está orientada a la neutralización de 150 mg de veneno
crotálico y su indicación, será dada por la persistencia de valores elevados de
CPK y DHL después de las 24 horas siguientes a la administración de dosis
inicial de suero antiofídico polivalente o suero anticrotálico.
Accidente
por serpiente marina Es producido por las serpientes de la familia
Hidrophidae, en general estas serpientes son poco agresivas y tiene pequeña
cantidad de veneno cuya acción es neurotóxico, miotóxico y hemolítica.
Al momento de la mordedura no se presenta dolor local.
Después de 1 hora hay dolor muscular generalizado que se manifiesta cuando se
realiza movimientos. Hay parálisis muscular, sudoración y vómitos, 30 minutos
después, aparece el cuadro hemolítico que es poco frecuente así como los
síntomas neurológicos típicos de los venenos neurotóxicos. La presión arterial
puede ser normal o aumentada. La muerte se produce de 2 a 3 horas por parálisis
respiratoria precedida de obnubilación y coma con pupilas dilatadas y desaparición
del reflejo fotomotor.
Los médicos diagnostican la mayoría de las mordeduras y
picaduras por la información que les da la persona y mediante un examen físico.
Si la herida es profunda, a veces es necesario realizar radiografías u otras
pruebas de diagnóstico por la imagen para buscar dientes u otros cuerpos
extraños ocultos. La forma más eficaz de evitar la infección y favorecer la
cicatrización suele ser la limpieza a fondo y la cura adecuada de la herida tan
pronto como sea posible. Los médicos suelen preguntar por el historial de la
vacuna contra el tétanos de la persona afectada. Si es necesario, se administra
una inyección de refuerzo.
Atención
Inmediata
a) El caso debe tratarse como una emergencia.
b) Tranquilizar e inmovilizar al paciente.
c) Lavar la zona de la mordedura con agua y jabón.
d) Inmovilizar la parte afectada empleando férula,
entablillado u otros.
e) Trasladar al paciente al centro o puesto de salud más
cercano (cargado o en camilla.). Considerando mantener el miembro afectado en
un nivel más alto que el eje del cuerpo.
f) Hidratar al paciente.
No aplicar torniquetes ni ligaduras en el miembro
afectado, no hacer cortes ni succionar el
veneno, no aplicar medidas caseras como hielo, corriente eléctrica, kerosene y
otros.
Atención
del paciente en el establecimiento de salud
a) Tomar funciones vitales, canalizar una vía periférica
estabilizando hemodinámicamente al paciente.
b) Evaluar la severidad del envenenamiento, tener en
cuenta que ello depende de la cantidad, vía de inoculación del veneno, especie
agresora y estado de salud previo del paciente (niños y adulto mayor como
grupos de mayor riesgo). Además la severidad del cuadro tóxico puede variar con
el transcurso del tiempo.
c) Solicitar exámenes auxiliares de laboratorio según la
capacidad del establecimiento: Tiempo de coagulación, hemograma, análisis de
orina.
d) Considerar la aplicación del suero antiofídico específico,
teniendo a la mano los medicamentos necesarios para el tratamiento de una
posible reacción de hipersensibilidad.
e) Llenar adecuadamente la ficha clínica-epidemiológica.
f) Derivar los casos moderados a severos a un
establecimiento de mayor complejidad.
Tratamiento
Específico
Los accidentes ofídicos deben ser tratados con los sueros
antiofídicos de acuerdo a la especie o género del animal agresor para lo cual
se debe haber hecho un adecuado diagnóstico del accidente. El suero antiofídico
es un biológico que al aplicarse a las personas neutraliza específicamente el
veneno circulante contra el cual fue elaborado más no tiene acción sobre las
lesiones ya producidas al momento de su aplicación. El suero debe ser aplicado
rápidamente y de ser posible en una sola vez dentro de las primeras 24 horas
del envenenamiento, dependiendo de la gravedad del accidente. En los casos de
mordedura sin inoculación de veneno (mordedura seca) y de no encontrarse
evidencia clínica ni laboratorios de envenenamiento en la evolución posterior
del paciente no se recomienda el empleo de suero antiofídico.
Considerando que el suero antiofídico es un producto
biológico heterólogo elaborado a partir
de plasma equino, se debe tener el equipo y materiales necesarios para manejar reacciones
alérgicas: adrenalina, corticoides (Dexametasona), antihistamínicos (Clorfenamina).
Sin embargo dependerá del criterio médico y del pronóstico del estado del
paciente la aplicación del suero en un período posterior a las 24 horas.
Reconociendo el impacto de los envenenamientos en grupos
de población vulnerables, la OMS elaboró una estrategia global para la
prevención y el control de los envenenamientos ofídicos. La OPS, a través de
PANAFTOSA, ha asumido la coordinación de estas acciones en las Américas, Lo que
hace PANAFTOSA-OPS/OMS a través de su unidad técnica de Zoonosis apoya a los
países de la Región de las Américas y el Caribe proporcionando cooperación
técnico-científica y apoyándolos en el desarrollo y fortalecimiento de los
programas de control y erradicación de las principales zoonosis que impactan en
la salud humana.
En 2019 se creó́ una Red de Cooperación
de Laboratorios Públicos Productores de Antivenenos de América Latina (RELAPA),
bajo la coordinación de PANAFTOSA/SPV, que tiene el propósito de fortalecer
estos laboratorios productores y de aumentar la disponibilidad y accesibilidad de
antivenenos eficaces y seguros, además de impulsar el intercambio de
informaciones y la cooperación entre los laboratorios de la red.
Referencias
Bibliográficas
ü Machado
A; Rodriguez-Acosta, A. Animales venenosos y ponzoñosos de Venezuela.
Publicaciones Del Cdch De La Ucv. Caracas, Venezuela. 1997.
ü Rodriguez
C., Omaña, B. Clínica Y Tratamiento De Los Accidentes Ofidicos De Venezuela.
Mimeo. Hospital Leopoldo Manrique T. Caracas, Venezuela. 1999.
ü Navarrete
S., Luis Fernando. Taxonomía e historia natural de las serpientes de Venezuela.
Mimeo. Jornadas de Actualización "Manejo Básico de Accidentes con Animales
Venenosos en Venezuela Instituto de Medicina Tropical, Universidad Central de Venezuela.
Caracas, Venezuela. Noviembre, 2002.










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