Visibilizar el Embarazo y la Maternidad en Adolescentes para el Fortalecimiento y Empoderamiento para Prevenir
Noviembre 10/2022
Lcda. Yusveiry Yelitza González Maestrante de Gerencia en Salud Publica de la Universidad Experimental de los Llanos Rómulo Gallegos y residente de 1er año de Enfermería Comunitaria por el Hospital Central de Maracay en Modalidad RAPCCE (Residencia Asistencial Programada Conducente a Certificado de Especialista).
El embarazo en la adolescencia es un fenómeno mundial con causas claramente conocidas y graves consecuencias sanitarias, sociales y económicas tanto para las personas afectadas como para sus familias y comunidades. Existe consenso sobre las acciones basadas en la evidencia necesarias para prevenirlo y un creciente compromiso mundial, regional y nacional para prevenir el matrimonio infantil, el embarazo y la maternidad en la adolescencia. Las organizaciones no gubernamentales han estado en la vanguardia de la lucha en varios países; en un número creciente de países, los gobiernos están tomando la iniciativa para poner en marcha programas a gran escala.
Además, el progreso en la reducción de los primeros nacimientos de madres adolescentes es más lento en estos y otros grupos vulnerables, lo que conduce a una creciente desigualdad. El matrimonio infantil y el abuso sexual de niñas ponen a estas últimas en mayor riesgo de embarazo, a menudo no deseado. En muchos lugares, los obstáculos para obtener y usar anticonceptivos impiden que las adolescentes eviten embarazos no deseados. Cada vez se presta más atención a mejorar el acceso de las adolescentes embarazadas y con hijos a una atención materna de calidad. La OMS colabora con asociados para promover la atención prestada al embarazo en la adolescencia, crear una base empírica para la acción, elaborar instrumentos de apoyo a las políticas y los programas, crear capacidad y apoyar a los países para que aborden eficazmente el embarazo en la adolescencia.
“La falta de información y el acceso restringido a una educación sexual integral y a servicios de salud sexual y reproductiva adecuados tienen una relación directa con el embarazo adolescente. Muchos de esos embarazos no son una elección deliberada, sino la causa, por ejemplo, de una relación de abuso”, dijo Esteban Caballero, Director Regional de UNFPA para América Latina y el Caribe. “Reducir el embarazo adolescente implica asegurar el acceso a métodos anticonceptivos efectivos”.
En 2019, se estima que 21 millones de niñas de entre 15 y 19 años de los países de ingreso mediano bajo se quedaron embarazadas. Se estima que 12 millones de estos embarazos dieron lugar a nacimientos en 2016.
A nivel mundial, la tasa de nacimientos en la adolescencia ha disminuido de 64,5 nacimientos por cada 1000 mujeres en 2000 a 42,5 nacimientos por cada 1000 mujeres en 2021. Sin embargo, las tasas de cambio han sido desiguales en diferentes regiones del mundo, con la mayor disminución en Asia meridional y disminuciones más lentas en las regiones de América Latina y el Caribe y África subsahariana. Aunque se han producido disminuciones en todas las regiones, África subsahariana y América Latina y el Caribe continúan teniendo las tasas más altas a nivel mundial, con 101 y 53,2 nacimientos por cada 1000 mujeres, respectivamente, en 2021.
Si bien la tasa de nacimientos en la adolescencia mundial estimada ha disminuido, el número real de partos de adolescentes sigue siendo alto. El mayor número estimado de nacimientos de jóvenes de 15 a 19 años en 2021 tuvo lugar en el África subsahariana (6 114 000), mientras que en Asia Central los nacimientos fueron muchos menos (68 000). El número correspondiente fue de 332 000 entre los adolescentes de 10 a 14 años en el África subsahariana, en comparación con 22 000 en Asia sudoriental en el mismo año.
En muchos lugares, los adolescentes no tienen fácil acceso a métodos anticonceptivos incluso cuando pueden obtenerlos, pueden carecer de los medios o los recursos para pagarlos, así como el conocimiento sobre dónde obtenerlos y cómo usarlos correctamente. Cuando intentan obtener anticonceptivos, puede que sean estigmatizados; además a menudo corren un mayor riesgo de suspender su uso debido a los efectos secundarios y debido a las circunstancias cambiantes de la vida y las intenciones reproductivas. Las leyes y políticas restrictivas relativas al suministro de anticonceptivos basadas en la edad o el estado civil constituyen un obstáculo importante para el suministro y la aceptación de los anticonceptivos entre los adolescentes; esto se combina con los prejuicios o la falta de voluntad del personal de salud para reconocer las necesidades de salud sexual de los adolescentes.
El abuso sexual infantil aumenta el riesgo de embarazos no deseados, un informe de la OMS de 2020 estima que 120 millones de niñas menores de 20 años han experimentado alguna forma de contacto sexual forzado. Este abuso está profundamente arraigado en la desigualdad de género; afecta más a las niñas que a los niños, aunque muchos niños también se ven afectados, según al menos 1 de cada 8 niños del mundo había sufrido abusos sexuales antes de cumplir los 18 años, y 1 de cada 20 niñas de 15 a 19 años había experimentado relaciones sexuales forzadas durante su vida.
Las tasas de fertilidad en adolescentes siguen siendo altas afectan principalmente a las poblaciones que viven en condiciones de vulnerabilidad y muestran las desigualdades entre y dentro de los países. “El embarazo en la adolescencia puede tener un profundo efecto en la salud de las niñas durante su curso de vida”, dijo Carissa F. Etienne, Directora de la OPS. “No sólo obstaculiza su desarrollo psicosocial, sino que se asocia con resultados deficientes en la salud y con un mayor riesgo de muerte materna. Además, sus hijos están en mayor riesgo de tener una salud más débil y caer en la pobreza”, indicó.
La mortalidad materna es una de las principales causas de muerte en las adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años en la región de las Américas. A modo de ejemplo, en 2014, fallecieron cerca de 1900 adolescentes y jóvenes como resultado de problemas de salud durante el embarazo, el parto y el posparto. A nivel global, el riesgo de muerte materna se duplica en madres más jóvenes de 15 años en países de ingreso bajo y mediano. Las muertes perinatales son un 50% más alta entre recién nacidos de madres menores de 20 años comparado con los recién nacidos de madres de 20 a 29 años.
EMBARAZO ADOLESCENTE EN NÚMEROS
ü La mayoría de los países con las tasas estimadas más elevadas de fecundidad en adolescentes en América Latina y el Caribe están en América Central, encabezados por Guatemala, Nicaragua y Panamá. En el Caribe, son República Dominicana y Guyana con las tasas estimadas de fecundidad en adolescentes más elevadas. En América del Sur, Bolivia y Venezuela tienen las tasas más altas.
ü En 2019, se calcula que las adolescentes de entre 15 y 19 años de los países de ingreso mediano bajo tenían 21 millones de embarazos al año, de los cuales aproximadamente el 50% eran no deseados.
ü Se calcula que en 2016 se produjeron 21 millones de embarazos en mujeres adolescentes de 15 a 19 años en las regiones en desarrollo, de los que se estima que 12 millones dieron lugar a nacimientos.
ü Los datos sobre partos entre niñas de 10 a 14 años no están ampliamente disponibles; los escasos datos disponibles de Angola, Bangladesh, Mozambique y Nigeria apuntan a que las tasas de natalidad en este grupo de edad superaron los 10 nacimientos por cada 1000 niñas en 2020.
ü Según los datos de 2019, el 55% de los embarazos no deseados entre las adolescentes de 15 a 19 años terminan en abortos, que a menudo no son seguros en los países de ingreso mediano bajo.
La prevención del embarazo entre las adolescentes y la mortalidad y morbilidad relacionadas con el embarazo son fundamentales para lograr resultados positivos en la salud a lo largo de la vida, y son imprescindibles para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con la salud materna y neonatal.
Respuesta de la OMS
La OMS colabora con asociados para promover la atención a los adolescentes, crear la base de datos empíricos y epidemiológica necesaria para la acción, elaborar y poner a prueba instrumentos de apoyo a los programas, crear capacidad e iniciativas experimentales en el pequeño pero creciente número de países que comenzaron a reconocer la necesidad de abordar la salud sexual y reproductiva de los adolescentes. Como resultado de estos esfuerzos colectivos, la salud de los adolescentes ha pasado a ocupar un lugar central en la agenda mundial de salud y desarrollo. En este nuevo contexto, la OMS continúa su labor de promoción, generación de datos empíricos, elaboración de instrumentos y creación de capacidad, al tiempo que colabora con asociados dentro y fuera del sistema de las Naciones Unidas para ayudar a los países a abordar eficazmente el embarazo en la adolescencia en el contexto de sus programas nacionales.
Para discernir con este controversial tema “Es necesario hacer un cambio en el enfoque del fondo de la población de las Naciones Unidas (UNFPA), reconocer a las y los adolescentes y jóvenes como sujetos de derecho sin distinción de ninguna condición, permitiendo una concepción de integralidad no discriminación e igualdad social.
Para así poder valorar el capital humano de las niñas adolescentes y apoyarlas en la toma de decisiones sobre su vida, incluyendo su salud sexual y reproductiva. Igualmente se le debe empoderar ofreciéndoles oportunidades reales para que puedan ver que la maternidad no es su único destino y puedan lograr millones de metas.
La gran mayoría de los embarazos adolescentes no responden a una decisión de la mujer, y no eran buscados o deseados en ese momento. Mantener a las niñas en la escuela se considera como un factor protector frente a los embarazos tempranos.
Para América Latina y el Caribe, el embarazo adolescente constituye uno de los desafíos más importantes en lo que se refiere a salud sexual y reproductiva. Factores como la violencia, las barreras de acceso a los servicios, al igual que a información y consejería, aunado a la falta o a la deficiencia de los programas de educación sexual integral, la transmisión intergeneracional de la pobreza contribuyen directamente a este problema.
Las medidas e intervenciones eficaces para la prevención del embarazo deben estar disponibles para las y los adolescentes. Esto incluye acceso a educación integral en sexualidad, información veraz y de calidad, acceso a métodos anticonceptivos modernos y de larga duración, aunado a intervenciones eficaces de apoyo social y comunitario, mecanismos de protección social, y su adherencia a la escuela secundaria de calidad, evitando la deserción escolar.
El UNFPA ha concentrado sus esfuerzos en la visibilizarían y acciones relacionados a la problemática del embarazo en adolescentes, desarrollando programas que le permitan a las y los adolescentes y jóvenes a controlar su vida sexual y reproductiva, a través de la educación sexual integral, abogando por un enfoque integral y de derechos, que requiere el compromiso impostergable de los gobiernos en asegurar las condiciones que favorezcan el disfrute y libre ejercicio de los derechos de los y las niñas y adolescentes.
Las y los jóvenes y adolescentes deben tener acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva y a información relacionada, libradas de las presiones económicas y sociales que en muchas oportunidades se traducen en embarazos precoces, así como también de la pobreza, salud deficiente y potencial humano sin realizar, que traen aparejados.
La estrategia del UNFPA para prevenir el embarazo adolescente se basa en asegurar el acceso a servicios e información en salud sexual y reproductiva, incluyendo el uso de los anticonceptivos modernos y limitar el matrimonio antes de los 18 años de edad. Igualmente, trabaja conjuntamente con los gobiernos en la región para que incluyan dentro de sus presupuestos y políticas la inversión en juventud, que asegure el desarrollo pleno del potencial de las y los adolescentes y jóvenes.
Referencias
- Sully EA, Biddlecom A, Daroch J, Riley T, Ashford L, Lince-Deroche N et al., Adding It Up: Investing in Sexual and Reproductive Health 2019. New York: Guttmacher Institute; 2020.
- Darroch J, Woog V, Bankole A, Ashford LS. Adding it up: Costs and benefits of meeting the contraceptive needs of adolescents. New York: Guttmacher Institute; 2016.
- Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, División de Población. Fecundidad en adolescentes jóvenes de 10 a 14 años. Nueva York: Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, PD, 2020.
- Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales. World Population Prospects, 2019 Revision: Age-specific fertility rates by region, subregion and country, 1950-2100 (births per 1,000 women) Estimates. Edición en línea [citado el 10 de diciembre de 2021]. Disponible en: https://population.un.org/wpp/Download/Standard/Fertility/.
- Organismo de Estadística de Zambia, Ministerio de Salud de Zambia y el ICF. Zambia Demographic and Health Survey 2018. Lusaka, Zambia, y Rockville, Maryland, Estados Unidos: Organismo de Estadística de Zambia, Ministerio; 2018.
- Junta Nacional de Población y Planificación de la Familia (BKKBN), Statistics Indonesia (BPS), Ministerio de Salud (Kemenkes) e ICF. Indonesia Demographic and Health Survey 2017. Yakarta, Indonesia: BKKBN, BPS, Kemenkes e ICF; 2018.
- Chung, W.H, Kim, ME., Lee, J. Comprehensive understanding of risk and protective factors related to adolescent pregnancy in low- and middle-income countries: A systematic review. .Journal of Adolescence. 2018; 69: 180-188.
Comentarios
Publicar un comentario